Don Tancredo

¿Quién es el gestor de la crisis ‘indepe’? ¿A quién debemos la saturación del dichoso ‘procés’ y el silencio del Gobierno? Parece que todas las preguntas que hagamos en este sentido nos llevarán al Presidente. Aunque algún despistado mirará hacia abajo, a la Vicepresidencia, la inacción del Gobierno es la seña de identidad de Rajoy, su carácter permanente, inamovible. Un pasito p’alante Mariano, un pasito p’atrás. Vamos, un déjame subir que estoy bajando.

Pongo en duda hasta que haya habido contactos intergubernamentales regulares con nuestros socios europeos, y si los ha habido no se han publicitado lo suficiente como para que nos hayamos sentido defendidos, aquellos que todavía creemos en esta democracia, ante el resto de Europa. Frente a esa actitud displicente basada únicamente en dejar actuar a los jueces, la mentira y ese fascismilenial independentista que mezcla izquierda con derecha, liberales con anticapitalistas, churras con merinas, se ha abierto camino allá donde puede encontrar un tonto que les oiga o un progre que se piense tocado por el dedo defensor de las libertades políticas. La anticapitalista Ana y la secretaria de la izquierda socialista, Marta, eligen para su huída a una confederación de estados (26 cantones) con un PIB per cápita que supera los ochenta mil dólares (80.000 $). La profesora Ponsatí, responsable de la ocupación de los centros escolares en el proceso secesionista, regresa a Escocia intentando retrasar su encarcelamiento y sumando a la internacionalización de la charlotada a Reino Unido. El resto ya sabéis, en una Bélgica víctima de sus contradicciones separatistas y extraordinariamente bien tratada por la Unión Europea. Desde el corazón de la Unión se han organizado viajes para extender el cáncer de Europa por Dinamarca y Finlandia, además de Suiza. Saben donde acudir, cómo ir acaparando portadas en los diarios, qué decir para ganar la simpatía de aquellos oídos propensos a la empatía hacia los “perseguidos”, hacia esas minorías que alzan la voz en contra del sistema opresor de voluntades. Ahora, con la detención del títere de la burguesía catalana, también entra a jugar Alemania. Aunque esto último no estaba en la estrategia secesionista, se intentará sumar otro país a esa metástasis de la podredumbre ética y moral del pensamiento nacionalista. Es de esperar que en un Estado federal como el alemán, con la mochila de su historia, no sea receptivo a sus tesis.

Al mismo tiempo, el presidente de un parlamento actúa como portavoz del independentismo corrompiendo su verdadero papel, un perro no muerde la mano del amo. El único representante de la Institución, que se debe a todos los catalanes, se olvida de la mayoría social y hace un alegato en pro de la democracia y los derechos, un zorro cuidando el gallinero.

Y mientras tanto, el Gobierno que nos representa queramos o no, nos guste o no, se olvida de la importancia que tiene la pedagogía en este tipo de crisis. Rehúsa combatir sobre el terreno, deja en manos de la justicia la resolución del problema como si las penas justas de prisión fueran por si solas suficientes para la erradicación de ese pensamiento destructivo, como si un curandero fuera capaz de solucionar un cáncer. La respuesta visible a una propaganda digna de Goebbels ha venido de la mano de un cómico, un exiliado de verdad provocado por ese proyecto excluyente. Cuando lo fácil hubiera sido unirse a esa sinrazón subiéndose al carro ‘indepe’ y vivir de la subvención, utiliza su ingenio para destapar el verdadero motivo del ‘procés’, ridiculizando a esos personajes corruptos y sus acciones. Parodiando el discurso nacionalista deja al descubierto sus falacias, trampas, miserias y corrupción. Visca Tabarnia lliure.

 

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