Qué tendrá el sillón

Cuando un político nacionalista apela a la ética y a la responsabilidad para ayudar a derribar un gobierno con el que ha pactado los presupuestos hace unos días, malo. Cuando alguien que no ha sido elegido por los ciudadanos tiene la posibilidad de convertirse en Presidente de Gobierno, apoyado por el nacionalismo soberanista, la rama política de ETA y el populismo más hipócrita, peor.

Decididamente esto se nos ha ido de las manos. Poco importa que la recuperación económica siga su curso si abandonas a la suerte de la justicia la soberanía del Estado, en lugar de tomar medidas drásticas que acaben con el cáncer que supone la mentira y la propaganda secesionista. El resultado está a la vista, la ambición de poder no hace prisioneros, da igual que no sea posible un gobierno mínimamente estable ni se puedan implementar políticas nuevas que ayuden al desarrollo. Lo principal es hacerse con las riendas para utilizar la maquinaria que pueda facilitar las próximas elecciones. ¿Quién pierde en todo esto? Rajoy no. Todos nosotros, los que invierten sus ahorros, aquellos que buscan un puesto de trabajo, esos que están echando cuentas para meterse en una hipoteca, los que están pensando en abrir un negocio o hacerse (héroe) autónomo. Pero la pregunta no debería ser quién pierde para conocer el futuro más cercano, tal vez deberíamos preguntarnos quién gana. Y si hacemos esa pregunta el panorama es desolador, ganan todos aquellos que luchan para romper España en mil pedazos. Lo de menos es la caída de Rajoy o de su partido, hace tiempo que deberían haber desaparecido; uno por incompetente y otro por corrupto. ¿En que cadena ponen el juicio de los ERE? Habrá que estar más atentos, parece que hasta el propio partido socialista se ha olvidado de lo que esconde bajo la alfombra de su gran salón andaluz. ¿Quién propondrá entonces la correspondiente moción de censura a Pedro I El Breve? El PNV no, por ética y responsabilidad, la ética de estos son mis principios pero si no te gustan tengo otros y la responsabilidad de mantener los pactos a los que llegue con el nuevo Presidente. Podemos tampoco, le vendrá mejor atizarles allá donde crean que van a rascarle algún voto mientras se jactan de apoyar políticas de izquierdas diseñadas desde el jardín de Galapagar.

La verdad es que no tengo ni idea de lo que puede pasar, hemos llegado a un punto en el que la lógica ni está ni se la espera. Lástima que cada vez nos parezcamos más a Italia en lo político y no en lo económico, aunque les suba la prima de riesgo al doble que a nosotros. La única esperanza es que se produzcan elecciones cuanto antes, incluso antes de las municipales del año que viene. Por lo menos si nos pegamos un tiro en el pie, que seamos nosotros mismos y no los cantamañanas que están copando el protagonismo que les ofrece la moción de censura.

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